martes, 20 de octubre de 2009

Que planton



-Idea origial Adrian Medrano-
Corregido y aumentado por mì :D

A Veronica y Sergio.

La otra noche te espere bajo la lluvia dos horas, mil horas como un perro y cuando llegaste me miraste y me dijiste loco, estas mojado... ya no te quiero



Imagínate.

Al poco tiempo parecía ya todo un árbol.

Dijiste a las cinco, después a las seis, eran las siete con quince minutos y yo seguía esperándote. Pasaron las horas, los días y no se en que momento corrieron los meses. Mis piernas entumecidas enraizaron en esa banqueta infértil junto a ese viejo semáforo que de a poco a poco o más se oxidaba mientras yo enverdecía.
Así es, porque vinieron las lluvias e hicieron retoñar mis brazos que se fueron extendiendo poco a poco al igual que mis dedos, que por sí ya eran largos, para dar nacimiento a grandes y pequeñas ramificaciones que crecían libres al igual que mis esperanzas porque llegaras. Torso, abdomen, cuello y hombros quedaron cubiertos por esa piel rugosa llamada corteza.

Fue entonces que vino la revista de “Lo Insólito” a tomarme unas fotos y a inventarme una historia que pronto publicaron (y con mayor prontitud se vendió). Llegue a pensar que vendrías, lo recordé por lo mucho que te encantaba leer esas revistas de cosas raras cuando estabas conmigo.

“El hombre árbol”, “El enramado”, “El tronco humano”, “Pino-cho”, me llamaba la gente que pasaba por ahí. Un simpático transuante me grito: ¡Hey, ese árbol de la noche triste! En el fondo así me encontraba, sobre todo entre las cinco y las seis de la tarde que repicaban las campanas de Catedral y yo agitaba un poco las hojas de esta copa verde que broto de mi cabeza.

-Te dejaron plantado mi chavo.
-Solo se retraso.
-Pues ya se prolongo.
-Yo sé que se acordara de que me dejo olvidado aquí afuera.
-Se pasa.

Con gran sorpresa hasta hace poco me entere que decidiste estudiar una de esas carreras científicas en no se que cosas y formulas raras. Te visualice lejos, dentro de un patético y ascético laboratorio con tu bata azul o posiblemente blanca, y tus cálculos anotados con letra firme ; tu pelo castaño aparentemente descuidado que siempre te apartas con el mismo gesto, te vi llevando tu vida dedicada a tu profesión, a un área reducida que conocerás a fondo, preocupándote por las últimas investigaciones y descubrimientos que se publican en las revistas especializadas y no en esa basura barata que tanta curiosidad te provocaba antes leer.
Sentí derrumbarse las áreas de mi vida que en los últimos meses habían sido importantes para mí. Mis ramas se estremecieron por el sentimiento de que se derrumba un mundo, mi mundo, en el que estabas tú. Las campanas de Catedral comenzaron a tocar, eran las cinco o las seis de la tarde aunque eso que importaba ya; las campanas cesaron y de pronto me entristeció no haberte conocido nunca.

El tiempo siguió su marcha y la gente animada por la curiosidad visitaba al “plantado” (como mejor me conocían), al fenómeno del momento, principal atracción de la ciudad y que gustosos me pedían les concediera una foto; ya ni se cuantas fotos al día me tomaba, paisanos y extranjeros por igual llegaban emocionados a conocer al sujeto que en un árbol termino transformado de tanto esperar.
Un buen día llego el jardinero del municipio con sus filosas tijeras en mano listo para podarme, cuando también llegaron científicos y doctores a investigar lo que (¡que carajos!) conmigo pasaba.

Mayor fue mi sorpresa al descubrirte entre ese circulo de especialistas. Bien sabía que algún día tus nuevos ímpetus intelectualoides y tu eterna curiosidad de niña te traerían de vuelta a este lugar a investigar al tipo que echo raíces en una banqueta infértil junto a un semáforo recientemente renovado.
Por eso no deje que ninguno de tus colegas me hiciera estudio alguno, preferí conservarme para ti, para darte la exclusiva, para que aportes algo al mundo y seas reconocida. Tal vez hasta un Nobel te den, además… Ahora que me has desplantado y por fin me llevas contigo, volvamos a pasar más tiempo juntos como antes. ¿Lo recuerdas?

Lo que no entiendo y se me hace una lastima es que también justamente ahora me programes para diseccionarme.

1 comentario:

  1. hace frio, y estoy lejos de casa.... hace tiempo que estoy sentada sobre esta piedra, yo me pregunto, para que sirven las guerras???


    Muchas gracias

    ResponderEliminar